Aunque y aun así: la concesión en …arren
La concesión — "aunque, pero aun así" — se monta con la partícula arren, pegada a la forma relativa del verbo: Euria egiten duen arren, joango naiz — aunque llueve, iré. Dentro, duen es "que tiene" (la misma forma en -n que te espera al final de la onda). Por ejemplo: «Euria egiten duen arren, joango naiz» — Aunque llueve, iré. Una regla del curso de euskera: se trabaja con ejemplos, no se memoriza como una fórmula.
Cómo funciona
La concesión — "aunque, pero aun así" — se monta con la partícula arren, pegada a la forma relativa del verbo: Euria egiten duen arren, joango naiz — aunque llueve, iré. Dentro, duen es "que tiene" (la misma forma en -n que te espera al final de la onda).
El tiempo cambia la forma: presente — duen arren, pasado — zuen arren. Con sustantivo funciona la cópula izan: Garestia izan arren — aunque es caro. La concesión es honesta: el obstáculo queda dicho — y la decisión sigue siendo tuya.
Tabla
| concesión | forma | ejemplo |
|---|---|---|
| presente | duen arren | Euria egiten duen arren — aunque llueve |
| pasado | zen arren | Berandu zen arren — aunque era tarde |
| con adjetivo | izan arren | Garestia izan arren — aunque es caro |
Con ejemplos
- Euria egiten duen arren, joango naizAunque llueve, iré
- Garestia izan arren, erosi dutAunque es caro, lo he comprado
- Berandu zen arren, itxaron duguAunque era tarde, esperamos
Cómo se asienta la regla en la cabeza
Una regla no se aprende con la explicación, sino al intentar usarla y fallar. Por eso la aplicación la trae mezclada con palabras y no como lección aparte: reaparece justo donde se te olvidó.
Preguntas frecuentes
Aunque y aun así: ¿cómo funciona en euskera?
La concesión — "aunque, pero aun así" — se monta con la partícula arren, pegada a la forma relativa del verbo: Euria egiten duen arren, joango naiz — aunque llueve, iré. Dentro, duen es "que tiene" (la misma forma en -n que te espera al final de la onda).
¿Cómo se ve en una frase de ejemplo euskera?
«Euria egiten duen arren, joango naiz» — Aunque llueve, iré. La regla se prueba mejor con frases así que memorizándola como fórmula: en la conversación aflora justamente la frase.